DÍA DEL PERIODISTA – 7 DE JUNIO

Tomás Barceló Cuesta

Fotógrafo, periodista y escritor, nació en 1949, en un batey llamado San Matías, en la provincia de La Habana, Cuba. Fue maestro para muchos de los que transcurrieron por Ciencias de la Información.

Por Irina Morán. ““¿A dónde van los marxistas buenos cuando mueren?”, se preguntaba Luis Rodeiro, momentos antes de ver fallecer a su compañera de vida.

¿Cómo se construyen los homenajes o se palpitan las despedidas para quienes no nos sentimos contenidos en la fe dogmática de una religión? ¿Qué respuestas encontramos cuando de manera inesperada a los hombres múltiples los sorprende la muerte? ¿Qué debemos hacer cuando parten sin pedir permiso y el ejemplo de vida que nos heredan cobra una dimensión más grande?

¿Es lícito acaso rendir tributos, si no se profesaron los mismos gestos en vida? ¿Qué tan justo resulta movilizarse y hacer uso de un nombre, cuando ese hombre físicamente deja de estar entre nosotros? Cuando quienes sentimos el dolor de esa pérdida con el alma aún nos seguimos preguntándonos: ¿y a dónde van? ¿A dónde van?

Desorientados en medio de tanto vacío, los que no encontramos consuelo en los muros de un templo, irremediablemente volvemos sobre sus pasos. Sobre la trama de esos seres mayúsculos que en vida no midieron palabras ni fueron políticamente correctos. O como dijo el poeta, sobre el ejemplo de aquellas personas cuyo exquisito sentido de la ética les impide tomar el atajo del cinismo, o recorrer el camino más fácil.

En ese lucido y honesto ejercicio, comienzan a aparecer entonces algunas tímidas pero certeras respuestas. Los homenajes, las evocaciones, los proyectos o las acciones que terminan bautizadas bajo los nombres de aquellos hombres que supieron legar sus huellas, si no resultan genuinos, si no emulan de algún modo el camino recorrido por quienes en vida supieron colmarlos de sentido, rápidamente se verán lavados o desteñidos por la historia.

No se muy bien a dónde van los marxistas buenos cuando mueren. Tal vez no se vayan tan lejos. Tal vez deambulen insomnes por las bibliotecas de distintos hogares, invitándonos a pensar de manera dialéctica la realidad como ese territorio donde se produce el conflicto y vale la pena transformarlo.

Fuente: http://www.elangelcaido.org/muestras/2008/200807tbarcelo/200807tbarcelo99.html

Tomás. De pequeño y hasta los once años, estuvo internado en diferentes colegios católicos de donde finalmente fue expulsado por mala conducta.
Fue vendedor ambulante, jornalero agrícola, aprendiz de boxeo, trabajador en los astilleros de La Habana, hasta que finalmente estudió y se graduó en fotografía deportiva, además de licenciarse en Periodismo en la Universidad de La Habana.
De rara estirpe, Barceló Cuesta supo brillar con igual talento y sensibilidad, dentro de los límites de la palabra escrita, como también a la hora de capturar instantáneas de exquisita síntesis y belleza poética.
Su obra fotográfica recoge más de veinte premios, y ha sido expuesta en países como Cuba, Argentina, Canadá, México y Estados Unidos. En su país, trabajó y publicó en importantes medios de prensa, como Periódico Trabajadores, Revista Bohemia, Juventud Rebelde, LPV y El deporte, Derecho del pueblo, revistas deportivas y musicales; Opus Habana, Revista Tropicana, entre muchos otros.
En 1997 obtuvo el premio Juan Gualberto Gómez -galardón más importante que otorga Cuba dentro del periodismo-.
En 2001 se radicó en Córdoba, donde exhibió muestras y publicó en medios como La Voz del Interior; Comercio y Justicia; Hoy día Córdoba; revista Culturas; Recovecos, La Intemperie; Matices; Por la Recta; Aquí Vivimos; Diario de Feria; Rebelión.org, entre otros, y desde el 2005 hasta el 2010, se desempeñó como Profesor Adjunto de la cátedra de Fotografía Periodística de la Escuela de Ciencias de la Información.
En el terreno literario, fue coautor de libros como: Bohemia, La huella en el tiempo (Editorial Pablo de la Torriente Brau. La Habana, 1993); La necrópolis Colón (Editorial Words. CB Guadalajara, España1996); Cementerios de la Habana (Editorial José Martí. 1999); Perverso ojo cubano (Editorial La Bohemia. Bs. As. Argentina. 1999); Cuentos de la Habana Vieja (Ediciones Olalla, Madrid, 1997 y Ediciones del Bronce, Barcelona, 1998). Recuérdame en la Habana (Ediciones del Boulevard, 2005) fue su primera novela.
En el 2010 su fotografía titulada De Igual a Igual, fue merecedora del Segundo Premio dentro del concurso provincial de fotoperiodismo Rodolfo Walsh, que organiza el Cispren.
Tomás falleció en la ciudad de Córdoba el 27 de mayo de 2010.
“(…) ha muerto un tipo dignísimo, de extraño brillo, un maximalista en una era de pigmeos que no reprimía ni su inteligencia ni su candor. Un tipo valiente al que cierta historia personal y cierto exquisito sentido de la ética le impedían tomar el atajo del cinismo”, escribió el escritor Hernán Tejerina ante el vértigo inesperado de su muerte.

 

El hombre del instante preciso, entrevista a Tomás, por Sebastián Sigifredo.

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